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La Última Misa del Año 2025: Cuando la Abundancia se Declaró sin Miedo y el Poder se Selló con Valentía


El 31 de diciembre de 2025 no fue un cierre común. Fue un acto de conciencia, poder y soberanía espiritual.

La última misa del año, celebrada bajo el orden de la Ordo Custodes Statera, se convirtió en un espacio sagrado donde los pactados no solo dieron gracias, sino que reconocieron en voz alta sus logros, honraron sus metas cumplidas y declararon con orgullo lo que habían conquistado durante el año.

No hubo sumisión. No hubo vergüenza. Hubo cabezas en alto y palabras firmes.


Un Año de Abundancia Reconocida, No Pedida


Esta misa no se centró en pedir. Se centró en reconocer.

Cada pactado tuvo la oportunidad de declarar lo que había sembrado, trabajado y materializado durante el 2025: avances personales, estabilidad, crecimiento económico, claridad mental, disciplina y poder interior.

La abundancia fue comprendida como lo que realmente es :resultado de decisiones conscientes y acción sostenida, no un regalo al azar.


Declaraciones que Sellaron el Año


Uno de los momentos más poderosos de la ceremonia fue cuando los pactados, uno a uno, declararon sus propuestas y metas cumplidas, afirmando con orgullo:

  • Lo que habían logrado

  • Lo que habían superado

  • Lo que ya no permitían en sus vidas

  • Lo que estaban listos para expandir

Fue un acto de valentía espiritual, donde cada palabra se convirtió en un sello energético.



Lucifer como Virtud, Claridad y Valentía


Durante toda la misa se honró la virtud de Lucifer no como símbolo de rebelión vacía, sino como:

  • Luz de conciencia

  • Valentía para mirarse sin mentiras

  • Firmeza para sostener decisiones

  • Claridad para reconocer el propio valor

Lucifer fue invocado como la fuerza que acompañó a los pactados durante todo el 2025, guiando procesos de despertar, orden interno y soberanía personal.

Aquí, la luz no fue negada. Fue asumida.


Orgullo, Dignidad y Soberanía Espiritual


La energía que dominó la misa fue clara :orgullo sano.

No arrogancia, sino la dignidad de quien sabe que ha caminado, ha caído, se ha levantado y ha avanzado.

Cada pactado cerró el año consciente de su crecimiento, entendiendo que el poder no se implora :se encarna.


Un Cierre que No Termina, Sino que Activa


Esta misa no marcó un final, sino una transición consciente.

Se sembró intención. Se selló gratitud. Se activó el camino para un nuevo ciclo donde el poder, la abundancia y la claridad no serán accidentales, sino construidas.

Porque cuando el año se cierra con verdad, el siguiente se abre con fuerza.


El poder estuvo presente. La palabra fue sellada. Y el 2025 quedó honrado.

 
 
 

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